14/12/2009

Entrevista con FRIEDRICH LUDEWIG, ACME Architecture 1 de 2

Friedrich Ludewig estudió en la Universidad Técnica y Academia de Bellas Artes de Berlín y en la Architectural Association School of Architecture, donde recibió su Diploma en Arquitectura con honores en 2001. Entre 1999 y 2007 trabajó en Foreign Office Architects, donde fue responsable de una gran variedad de proyectos. Ha dado conferencias por todo el mundo y ha sido profesor invitado en la AA, UCL Bartlett, TU Karlsruhe, Berlage Institute, Akademie of Fine Arts Vienna y GSD Harvard. En 2007 funda ACME Architecture. (http://www.acme.ac)






CCAD- Antes de nada, muchas gracias por unirte a nosotros en este Nuevo blog. Me gustaría empezar preguntando por el nombre del estudio: ACME “A Company Making Everything” (“una compañía que hace de todo”). ¿Qué significa “Todo”? 

FL-El nombre ACME tiene mucha historia y más de un significado. Se usa a menudo en su acepción griega, “Lo más alto, lo mejor posible”, que es algo por lo que nosotros luchamos en arquitectura. Pero ACME es usado, especialmente en los estudios empresariales americanos, como la abreviatura de ‘a company making everything’, y nos gusta bastante esta asociación, ya que luchamos por huir del encasillamiento en un solo tipo de arquitectura, un tipo de edificio, o un país en el que trabajar. En tercer lugar, el nombre ACME era el nombre de la compañía a la que hacía sus pedidos el coyote del correcaminos, con todos esos productos alucinantes que hacían cosas tan increíbles (si las hubiera utilizado apropiadamente), y a nosotros como estudio nos encantaría ser tan innovadores en nuestro trabajo como los diseñadores de esos cohetes en trineo, rocas deshidratadas, o píldoras para hacer terremotos.

CCAD- Has trabajado en FOA durante varios años, siendo responsable de multitud de concursos y proyectos. ¿Qué has dejado en FOA? ¿Qué dejó FOA en ti? _nota: al hacer esta entrevista CCAD desconocía el proceso de separación en el que se encuentra en este momento. 

FL-FOA fue una gran compañía en la que trabajar, especialmente en mis primeros años con ellos, cuando todavía era una oficina pequeña y cuando se hizo parte del mejor trabajo de concursos de FOA. Muchos de los colaboradores de los inicios procedían de la unidad de la AA, como yo, y había una transición casi inmediata entre la investigación que uno hacía en la Escuela y el trabajo que surgía de FOA. Crecí con FOA a lo largo de los años y fui adquiriendo mayor responsabilidad a medida que la compañía iba ganando concursos de mayores dimensiones, y pude aprender mucho de cómo llevar proyectos, equipos de trabajo y un estudio durante los últimos años allí.

¿Dejé algo en FOA? Parece que Farshid y Alejandro irán por caminos diferentes en el futuro, de modo que FOA pasará a formar parte de la historia de la arquitectura. Cualquier legado que hayamos ido dejando ahí durante los años probablemente desaparezca con la compañía.

CCAD- Dejaste FOA y al poco tiempo otros dos antiguos miembros de FOA se te unieron. ¿Por qué decidísteis trabajar juntos? 

FL- A principios de 2007 dejé mi puesto como Director Asociado de Foreign Office Architects para fundar ACME, trabajando solo durante unas semanas. Stefano Dal Piva se unió al poco de que ACME hubiera asegurado su Segundo proyecto. Kelvin Chu llegó un año después. Stefano y Kelvin trabajaron conmigo en el proyecto “Olympic Park” mientras estábamos en FOA, donde ellos levaban el equipo que desarrollaba los puentes, de modo que estuve encantado cuando mostraron su interés por unirse.

CAAD- Eres alemán, en tu oficina de Londres trabaja gente de todo el mundo, hacéis concursos en Europa, Asia, América del Sur… ¿Crees que la Arquitectura es una especie de lenguaje universal? ¿Cómo puedes explicar que un edificio en China pueda ser proyectado desde Londres sin ni tan siquiera haber visitado el lugar (al menos durante el concurso)? 

FL- No creemos en un lenguaje internacional, sino todo lo contario. Creemos firmemente los lenguajes locales. Disfrutamos trabajando en distintos países y continentes, y es importante para nosotros que nuestros colaboradores vengan de distintos lugares, ya que creemos que cada país, cada lugar, cada empleado, aportan elementos únicos al grupo. La Historia, los conflictos y las condiciones particulares de cada sitio son importantes para dar forma a nuestros proyectos. Si fuéramos más ricos seguramente visitaríamos cada lugar, incluso para el concurso, pero en ocasiones nos tenemos que conformar con “Google Streetview”. El sitio no es el único elemento que importa, y llevamos a cabo una Buena investigación del pasado histórico, los materiales locales, etc. Que no siempre requieren una visita al lugar. Es realmente posible diseñar edificios relevantes y enraizados en su sitio sin haber ido al lugar, siempre que uno esté armado con curiosidad, una conexión de internet, y unos cuantos Buenos libros.


Museo de Arte en Seúl, ACME Architecture 

CCAD- ¿Cuál es el criterio a la hora de seleccionar los concursos? Si ACME gana un concurso en Seúl, ¿Cómo se lleva a cabo? 

FL-Normalmente, elegimos concursos que nos llamen la atención por el sitio, por el programa, o porque nos inviten. A veces nos llama la atención el programa porque nos sea familiar, o porque no hayamos hecho nunca nada parecido.

Durante el último año nos hemos dado cuenta de que no tiene mucho sentido presentarse a concursos cuyas bases se publican en inglés. Simplemente hay demasiados arquitectos en el mundo que hablan inglés y no tienen nada mejor que hacer que presentarse a concursos. No le vemos sentido a presentarnos a concursos con otros 400-600 arquitectos. He sido jurado en varias ocasiones en el pasado y he podido ver que tu cerebro se desconecta una vez que has visto 100 proyectos. Simplemente, no puedes juzgar seriamente 600 propuestas en un día o dos, todo se nubla. Por este motivo hemos decidido no presentarnos a ningún concurso abierto de momento a no ser que se publiquen en cualquier idioma menos el inglés, lo que reduce automáticamente el número de propuestas. Por eso no hemos centrado en concursos en Colombia, España, Alemania y Corea, pero estamos abiertos, cualquier idioma es bueno excepto el inglés, al menos hasta que la economía se alce de nuevo.

Hemos trabajado en varios sitios internacionalmente en los que hemos tenido que confiar en socios locales para desarrollar edificios, y estamos muy contentos de esta modalidad para trabajos fuera de Europa. Normalmente contactamos con los socios locales al principio, casi siempre durante el concurso, de este modo construir lejos de casa no es algo que nos preocupe en gran medida.


Fin de primera parte de la entrevista.

08/12/2009

Arquitectura y "la gente".


Farnsworth retocada (foto original)

En el anterior post dije que “a la gente” no le gustan ciertas cosas que hacemos los arquitectos. Por supuesto que es una generalización y que hay todo tipo de reacciones, pero quiero hacer hincapié en aquellos a quienes no llegamos, porque me preocupa y creo que debería preocuparnos. Es un hecho que hay bastante gente a quien no sólo no le gusta lo que hacemos, sino que no nos toma en serio (ni a nosotros ni a nuestro trabajo), que no entiende nuestra pasión, que no valora nuestros esfuerzos y que, esencialmente, no quiere que le cambiemos las cosas. 

Como dije, es muy fácil trabajar con gente que sí aprecia nuestro trabajo, pero esto es tautológico y endogámico. A mí, sin embargo, también me preocupa que mucha gente no sepa apreciar lo que nosotros creemos tan válido. Por eso me pregunto si no sería necesario hacer un esfuerzo para tenerlo en cuenta, para intentar integrar en nuestro lenguaje (discursivo y arquitectónico) elementos que nos permitan llegar (también) a esa gente. 

Si bien es cierto que los gustos de la sociedad van con un retraso relativamente grande en el caso de la arquitectura. Nadie querría comprar ahora un modelo de coche diseñado en 1920 para ir al trabajo, mientras que el modelo de arquitectura que se sigue copiando es el pabellón de Mies en Barcelona. Aunque los modelos arquitectónicos tienen una validez muy amplia en el tiempo (algunos son incluso atemporales), a nivel doméstico algunos modelos de ya casi un siglo de edad siguen siendo “demasiado modernos” para mucha gente. 

¿Cuánta gente no relacionada con la arquitectura viviría en la Farnsworth?).

24/11/2009

Laura somos todos

Sobran las palabras. Otros lo han dicho y yo me hago eco.
Que la red sea megáfono.
arqa
la luz de las hojas
scalae
n+1
stepienybarno

20/11/2009

Arquitectura y público





Tras haber visto el reportaje de Televisión Española – Comando Actualidad, titulado “¿Quién vive ahí?”, surgen un cúmulo de reflexiones que podemos intentar ordenar para ver qué es lo que está pasando.

El resumen básico del programa es el siguiente: Las ciudades (algunas) crecen en forma de barrios residenciales donde se concentran un gran número de edificios “singulares”. La gran mayoría de estos edificios (algunos firmados por arquitectos “de reconocido prestigio”) no gustan a sus propios usuarios.

No gustan estéticamente pero es que (lo más grave) no gusta el uso de determinados materiales (chapa metálica perforada que “parece una cárcel”, cerramientos de bambú que “se pudrirán en 10 años y nos tocará cambiarlo”, correderas metálicas “que hay que empujar con fuerza porque no funcionan bien”…) no gusta que se deje la parcela vacía y sin juegos para los niños (y los grandes) para poder hacer un jardín vertical cuyo mantenimiento supone continuas derramas a la comunidad, no gusta la mezcla de gentes que genera la disposición de Vivienda Protegida junto a la Vivienda Libre… no gustan muchas cosas.

Nos encontramos con un problema de muchas aristas. Voy a empezar por el modelo actual de planeamiento urbanístico que propone una y otra vez barrios residenciales con algún elemento dotacional (colegios, centros de salud, alguna dotación cultural…), en modelos de densidad media y con una estructura, por lo general bastante racional, pero también bastante anodina y que casi siempre se traduce en zonas sin personalidad definida y casi siempre, barrios-dormitorio.

La mezcla de vivienda protegida (del grado que sea) y vivienda libre genera, por otro lado, una heterogeneidad de usuarios muy amplia. Esto nos lleva a un debate moral sobre la conveniencia (o no) de mezclar diferentes estratos sociales. Personalmente no creo que sea bueno generar guetos (de pobres o de ricos) pero es evidente que esta mezcla genera tensiones (hay gente como una señora del reportaje que se lamenta de haber pagado más del triple que sus vecinos y que eso se traduce en que convive con personas de capas sociales más humildes, lo cual no le gusta, por ser políticamente correcto).

Por otro lado, la materialización de los edificios se corresponde con dos modelos: Por un lado la vivienda libre la desarrollan promotores particulares que compran el suelo y aprovechan al máximo el rendimiento del mismo. Por otro, las parcelas destinadas a vivienda protegida que, por lo general, se sacan a concurso público. Estas últimas, si salen a concurso de proyecto y obra suelen dar como resultado edificios muy parecidos a los de vivienda libre, ya que las constructoras que se presentan a este tipo de concursos miden muy mucho los costes y no suele entrar en juegos estéticos “de moda” (son caros, la mayoría). Si el concurso es primero de proyectos y luego de obra, la cosa cambia. Cambia bastante ya que el arquitecto intenta hacer un proyecto más “a su gusto” (importante notación), la administración de turno busca un edificio que llame la atención para que la gente vea que se implican en el desarrollo urbanístico “de calidad” (id memorizando los entrecomillados), y al final las constructoras se ven más o menos “obligadas” a realizar proyectos que de otra manera no construirían.

Por resumir digamos que las administraciones “se cubren de gloria” al adjudicar concursos a proyectos de cierto interés, aún a sabiendas de que son más caros de lo que se suele hacer, pero que quedan muy bonitos. Así la administración queda muy bien y tiene fotos para su próximo programa político, la constructora, aunque puertas para adentro se queja de todo, luego pone las fotos en su web para que la gente vea lo que son capaces de hacer, pero al final a la gente no le gusta. Y esta el la clave.

No sé ustedes, pero yo entiendo poco.

¿Por qué los gustos de los arquitectos, en general, están tan alejados de lo que le suele gustar al público general? ¿Por qué las administraciones acuden a nosotros para hacer edificios que luego no gustan a la gente que les vota?

Empecemos por el tema puramente estético. A la gente NO le gustan los colorines (tan de moda últimamente), que quede claro. La gente suele preferir un edificio de ladrillo (“como los de toda la vida”) a uno de paneles metálicos y tabiques de pladur. Normalmente lo prefieren sólo porque sí, pero si además los paneles se mueven mal porque pesan mucho, si los paneles son de bambú que arde fácilmente y se pudre, si la chapa metálica parece una cárcel…pues claro, prefieren el ladrillo, “de toda la vida”. Más allá, como decía, están los intentos de hacer “jardines verticales” que si además están mal ejecutados (sospecho por qué) pues cuesta muchísimo mantenerlo. Y ese es sólo un ejemplo de algo que puede ser una buena idea (Zaera suele tener muchas buenas ideas) pero que en un mal lugar y mal ejecutada quedan en un mal chiste con muy poca gracia.

No es casualidad que el reportaje nos mostrase a la gente que habita en Torres Blancas de Oíza o en el Walden de Bofill. Aunque no oso poner al segundo a la altura del primero, son un ejemplo de arquitecturas de otra época (sólo hay que ver las zonas comunes para entender lo que quiero decir), pero sobre todo son ejemplos de clientes de otro nivel.

Vamos a ser políticamente incorrectos un rato.

Siempre se ha dicho que la buena arquitectura lo es porque se juntan un buen arquitecto y un buen cliente. Pues será mejor decir que se juntan un arquitecto y un cliente al que le gusta lo que hace ese arquitecto, que es bastante diferente. Vamos, que preferimos trabajar con gente que aprecia nuestro trabajo.

Mayo y las flores.

Los que viven en Torres Blancas son arquitectos, hijos de arquitectos, abogados, y en general, gente de un nivel cultural medio-alto. Y les encanta el edificio. Como a mí, y a muchos de vosotros. Sin embargo, los compradores de VP, por lo general, les importa un bledo si el edificio lo ha hecho Zaera, Oíza, o Perico, el de los palotes, porque lo que necesitan es una vivienda, que sea barata y que sea digna (bueno, que sea más que digna, que queremos todo por nada, digámoslo claro).

¿Una película es buena cuando le gusta a mucha gente o cuando le gusta a cuatro entendidos?


Sirva este post como inicio para profundizar más adelante en algunos de los temas aquí apuntados, ya que todos juntos es difícil de desarrollar. 

Comenten, comenten.

29/10/2009

Primeros pasos

Lo primero es saludar. Y presentarse:
Soy Daniel Moyano. Soy arquitecto.Y esto no es ninguna terapia. O sí?
Inicio con este post un blog con el que pretendo compartir visiones sobre la arquitectura en todas sus escalas, en todo tiempo y lugar. Me gustaría generar debates con vosotros y que todos podamos obtener conclusiones que nos ayuden en nuestra profesión. Querría compartir con vosotros conversaciones (reales y virtuales) con otros arquitectos.
Conversar, comentar, criticar, aprender.
Suena bonito, y espero que lo sea. Con vuestro permiso, y vuestra ayuda.
Sed bienvenidos.